En los procesos de alimentación saludable siempre es importante conocer cómo se clasifican los diferentes grupos alimenticios y bajo qué criterios. De esta manera, sabremos cuál es la función que cumplen en nuestro organismo, los aportes nutricionales, su composición química y aporte calórico.
Partiendo de la base de que un alimento es toda sustancia elaborada destinada al consumo humano que, al ser ingerida, nos aporta los nutrientes y energía necesarios para el desarrollo de procesos biológicos, excluyendo las bebidas alcohólicas (Fernández, 2003), podemos establecer los criterios de clasificación de la siguiente manera:
1. Según su origen
Esta es la manera más fácil de clasificarlos. Los alimentos pueden ser de origen animal o vegetal, independiente de su composición química. Esta clasificación es de utilidad para quienes tienen interés en un grupo específico de alimentos basándose en creencias o tendencias alimentarias como el veganismo o el vegetarianismo.
- Origen animal: Carnes (cerdo, pescado, res, pollo, entre otros), huevos, lácteos y otros derivados.
- Origen vegetal: Frutas, verduras, legumbres, tubérculos, cereales, entre otros.
2. Según su función nutritiva
Esta clasificación tiene en cuenta la función que desempeñan los alimentos en nuestro organismo:
- Energéticos: Se encargan de brindar energía para los procesos metabólicos del organismo. Se destacan principalmente los hidratos de carbono —simples como el azúcar de mesa o complejos como los tubérculos— y las grasas.
- Constructores: Participan en los procesos anabólicos del organismo, es decir, en la construcción, mantenimiento y reparación de los tejidos corporales: músculos, tendones, ligamentos, cabello, uñas, piel, entre otros.
- Reguladores: Se encargan de regular los procesos metabólicos del organismo. Se conocen comúnmente como vitaminas y minerales, que encontramos principalmente en frutas y verduras.
3. Según su composición química
En sus dimensiones más fundamentales, los alimentos están compuestos de la siguiente manera:
- Glucídicos: A nivel bioquímico se trata de los carbohidratos (cereales, tubérculos y leguminosas).
- Proteicos: Principalmente predominan las proteínas, que son cadenas polipeptídicas —cadenas de aminoácidos— los ladrillos con los que se construyen las estructuras corporales.
- Lipídicos: Conocidos popularmente como grasas, pueden ser compuestos a base de gliceroles y ácidos grasos, ya sea saturados o insaturados.
Conclusión
Existen otras clasificaciones más simplificadas como la de la FAO, que establece 3 categorías: reguladores, formadores y energéticos, basadas fundamentalmente en la función que cumplen en el organismo. La importancia de este conocimiento es poder organizar los propios procesos nutricionales, teniendo en cuenta que una buena nutrición requiere un aporte alimentario variado basado en las necesidades individuales. (Rodríguez & Gallego, 1999)